jueves, 23 de agosto de 2012

Pateando En Contra







Pasaje clave: Números 32.



Patear en contra de los deseos de Dios.

El deseo de Dios para el pueblo de Israel era introducirlos en la tierra prometida. Darles una nueva tierra por heredad y bendecirlos. Sin embargo dos tribus y media patearon en contra del deseo de Dios

¿Qué deseaban las tribus de Rubén, Gad y la media tribu de Manasés y por qué? (32:1 al 5).

A Moisés no le agradó la propuesta de estas tribus. Él conocía el deseo de Dios. Moisés sabia que la tierra a la que iban era muchísimo mejor que la que deseaban ellos. Aunque ahora no lo supieran ésta elección les traería graves problemas en el futuro. Aún así, por su terquedad, Dios les concedió lo que deseaban.

Piénsalo.

Los deseos de Dios son buenos para nuestras vidas. Él no desea egoístamente. Él no desea nada malo ni caprichoso en contra nuestro. Su corazón nos ama profundamente. Sus deseos son lo mejor para nosotros.

¿Cómo podemos ser tan tercos en pensar o sentir que nuestros propios deseos son mejores que los de Dios cuando ni siquiera sabemos qué va a suceder con nuestras vidas en los próximos cinco minutos ? Dios, en cambio, conoce hasta el día de nuestra muerte y aún más allá. ¿Podrá equivocarse, errarle o meter la pata en su proyecto para nuestras vidas? ¡No! Absolutamente no.

¿Cuáles son las cosas que más deseas? ¿Es lo mismo que Dios desea para ti?

No te encapriches en tus propios deseos si no es lo que Dios desea, porque aunque Él no lo apruebe puede dártelo igualmente, pero el precio que pagarás será demasiado alto.

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