martes, 11 de junio de 2013

MÁS ALLÁ DE LAS CICATRICES





Carlos Phillips se casó con la muchacha más linda de su pueblo. Para su luna de miel se embarcó con ella en un hermoso yate. Habían transcurrido sólo cuatro días de viaje cuando hubo un horrible incendio.


La conflagración fue de tales proporciones que muchos murieron y otros sufrieron graves quemaduras. El yate se hundió, pero algunos lograron salvarse en los botes salvavidas. Uno de ellos fue Carlos Phillips. Lamentablemente no se supo nada de su esposa.
El dolor y la tristeza embargaron el corazón de Carlos, pero tuvo que aceptar su suerte. Se dedicó de lleno a su negocio, y en unos tres años había prosperado bastante. Con esos nuevos recursos decidió investigar la suerte que había corrido su amada. Contrató los servicios de un detective privado para que averiguara lo que pudiera acerca de su esposa desaparecida.

El detective descubrió que una joven con el rostro desfigurado por cicatrices había sido rescatada, así que se dio a la tarea de encontrarla. Por fin la halló en una casa a pocas cuadras de la fábrica de Phillips, donde había estado trabajando como empleada doméstica. No había duda: era la esposa de Phillips. La desdichada mujer había aceptado ese empleo porque sabía que así podría, aunque fuera a distancia, ver al hombre a quien amaba tanto.

Después de derramar muchas lágrimas, se vieron otra vez cara a cara.
-¿Por qué te escondiste, mi amor? -le preguntó Carlos.
-Por estas cicatrices -respondió sencillamente ella.
-¿No sabías que estaba loco por verte? -insistió él.
-Es que no soportaba que me vieras así -contestó cabizbaja-. Pensé que sería muy grande tu desilusión.

La esposa de Carlos Phillips ignoraba que el amor de su esposo no era superficial. La pobre mujer se imaginaba que era como el amor de los demás hombres que ella había conocido. No contempló la posibilidad de que fuera un amor incondicional, y por lo tanto divino, ya que así es el amor de Dios. Aunque hasta ahora no se nos haya ocurrido, muchos de nosotros somos iguales que ella. Pues así como ella ignoraba que era incondicional el amor del hombre con quien se había casado, también muchos ignoramos lo incondicional que es el amor del Dios-hombre, Jesucristo, que nos ama como a una esposa.

Al igual que las quemaduras en el cuerpo de la esposa de Phillips, el pecado ha dejado cicatrices en nuestra vida, cicatrices que sin duda nos traen vergüenza. Pero Cristo nos aseguró que vino al mundo a buscar y a salvar lo que se había perdido, pues no son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. 1 Nuestro pasado no lo espanta ni lo confunde. Su amor es más profundo que las cicatrices de nuestro pecado. Dejemos, pues, de tratar de ocultárselas. De todos modos, a Él no se le puede ocultar nada. Corramos más bien a su encuentro. Cristo ve mucho más allá de nuestras cicatrices, y anhela vernos tal como somos, hasta el punto de haber dado su vida para que eso sea posible.

martes, 4 de junio de 2013

LA NARANJA Y EL ATEO



Un ateo dictaba una conferencia ante un gran auditorio defendiendo la inexistencia de Dios. Después de haber finalizado su discurso, desafió a cualquiera que tuviese preguntas a que subiera a la plataforma.

Un hombre que había sido bien conocido en la localidad por su adicción a las bebidas alcohólicas, pero que había encontrado recientemente liberación y esperanza en Cristo Jesús acepto la invitación y sacando una naranja del bolsillo comenzó a pelarla lentamente.

El conferencista le pidió que hiciera la pregunta; el hombre, continuó imperturbable pelando la naranja en silencio, al termino de lo cual, se la comió.

Se volvió al conferencista y le preguntó : "¿Estaba dulce o agria?"

"No me pregunte tonterías", respondió el orador con señales evidentes de enojo; "¿Como puedo saber el gusto si no la he probado?"

Y aquel hombre regenerado por el amor de Dios respondió entonces:

"Y ¿como puede usted saber algo de Cristo, si nunca lo ha probado?"

viernes, 31 de mayo de 2013

Verdadero Amor




Un hombre de cierta edad vino a la clínica donde yo trabajo para hacerse curar una herida en la mano. Tenía bastante prisa, y mientras se curaba le pregunté qué era eso tan urgente que tenía que hacer.
     

Me dijo que tenía que ir a una residencia de ancianos para desayunar con su mujer que vivía allí .
Me contó que llevaba algún tiempo en ese lugar y que tenía un Alzheimer muy avanzado.
Mientras acababa de vendar la herida, le pregunté si ella se alarmaría en caso de que él llegara tarde esa mañana.

-No, me dijo. Ella ya no sabe quién soy. Hace ya casi cinco años que no me reconoce.
Entonces le pregunté extrañado.
-Y si ya no sabe quién es usted,¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?


Me sonrió y dándome una palmadita en la mano me dijo: -”Ella no sabe quién soy yo, pero yo todavía sé muy bien quién es ella”.

Tuve que contenerme las lágrimas mientras salía y pensé: -”Esa es la clase de amor que quiero para mi vida. El verdadero amor no se reduce a lo físico ni a lo romántico. El verdadero amor es la aceptación de todo lo que el otro es, de lo que ha sido, de lo que será y de lo que ya no es… ”

Efesios 3:19 “Y conocer el amor de Cristo, que excede á todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.”
1 Juan 4:8 “El que no ama, no conoce á Dios; porque Dios es amor.”

El amor puro y verdadero nacido en el corazón de Dios, donde el compromiso se conjuga en el matrimonio como fruto del perfecto plan de Dios.

miércoles, 29 de mayo de 2013

QUIEN INFLUYE EN TU VIDA??


 


Si las palabras que su amigo habla son de bien es porque hay cosas buenas en su corazón Si su amigo habla mal es porque algo anda mal en su corazón. Jesús declaró esto al decir: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12:34).

Unos soldados que eran amigos fueron juntos a la guerra, y solo uno de ellos regresó:
-Mi amigo no volvió del campo de batalla, Teniente. Solicito permiso para ir a buscarlo-, dijo un soldado a su superior.
-Permiso denegado, -replicó el oficial-, No quiero que arriesgue su vida por un hombre que probablemente ha muerto.

El soldado no hizo caso a la prohibición, salió, y una hora más tarde regresó mortalmente herido, transportando el cadáver de su amigo.

El oficial estaba furioso: -¡Ya le dije yo que había muerto! Dígame, ¿merecía la pena ir allá para traer un cadáver? Y el soldado, moribundo, respondió:

-¡Claro que sí, señor! Cuando lo encontré, todavía estaba vivo y pudo decirme: ‘¡Estaba seguro que vendrías!’.

¡Cuán importante es escoger bien con quienes vamos a hacer el viaje de nuestra vida! Muchas veces estamos rodeados de personas que influyen negativamente en las circunstancias que nos rodean, en los pensamientos, en las maneras de hablar y de hacer las cosas. Tenemos que escoger bien con quiénes vamos a transitar el camino de la vida. Usted es la única persona que puede decidir acerca de quién influenciará su vida. Si usted está rodeado de personas altaneras y orgullosas, al tiempo usted también será igual. Es importante escoger bien a nuestros amigos. Tenga cuidado con las influencias que está dejando entrar a su espíritu y a su corazón.

Job se llevó una sorpresa con los amigos que tenía. El consejo que recibió de ellos fue: «Abandona a Dios». Cuando tus amigos te aconsejan algo en contra de Dios, es tiempo de cambiar de amigos. Las malas compañías corrompen los buenos hábitos. Cuanto más tiempo pasemos con ellos, más nos pareceremos a ellos.

Para saber cómo escoger amistades debe responderse algunas preguntas:

1. ¿Cómo hablan mis amigos? «El ungüento y el perfume alegran el corazón, y el cordial consejo del amigo, al hombre» (Pr 27:9). Si las palabras que su amigo habla son de bien es porque hay cosas buenas en su corazón Si su amigo habla mal es porque algo anda mal en su corazón. Jesús declaró esto al decir: «De la abundancia del corazón habla la boca» (Mt 12:34). Reúnase con amigos que tienen el bien en su boca.

2. ¿Traen mis amigos un buen informe? Cuando estoy con ellos, ¿me hablan cosas buenas o negativas? Una vez Dios usó a mi esposa para llamar mi atención sobre un asunto. Yo tenía un grupo de amigos que cada vez que estábamos juntos me decían: «Marcos, como te queremos tanto debemos decirte esto», y procedían a decirme algún chisme, informe negativo o ambas cosas. Entonces comenzaba a sentirme mal después y le contaba a mi esposa Miriam lo que me habían comentado «mis amigos». Un día, ella, con su vocecita tierna me dijo: «Marcos ¿no te has dado cuenta que siempre que te juntas con ellos te traen un informe negativo?». Entonces, caí en cuenta y dije: «Es verdad». Empecé a enterarme que necesitaba tomar distancia de esos amigos. Poco a poco se fueron alejando, y gracias a Dios ya no recibí más esos informes negativos.

3. ¿Manifiestan mis amigos la paz de Dios? Cuando sus amigos llegan a su casa ¿traen consigo tranquilidad y paz o vienen acompañados de una nube negra con rayos y centellas? Usted conoce esa gente que entra a su casa y al instante empieza a tronar y relampaguear. Si cuando usted abre la puerta para que ellos entren, junto con ellos entra una brisa fresca de paz a la sala de su casa, esa es la gente con la que usted debe reunirse. Esa es gente buena.

4. ¿Cómo puedo saber qué clase de amigos tener? La respuesta la hallará en Mateo 7:17-20. Jesucristo dijo: «Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego, Así que, por sus frutos los conoceréis».

Reúnase todas las veces que le sea posible con gente de paz que tiene los frutos del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, templanza, es con quienes tiene que juntarse. Esa gente es buena influencia. Tal vez hay gente de la que necesita tomar distancia. Pídale al Señor que le dé la oportunidad de poder hacerlo.

sábado, 25 de mayo de 2013

¿Qué Te Pasó Moisés?

¿Qué Te Pasó Moisés?


Pasaje clave: Éxodo 34.


Por la bronca que sintió contra la idolatría del pueblo Moisés rompió contra el piso las dos tablas de piedra con los mandamientos y las leyes de Dios. (34:1 al 3).
Éxodo

Capítulo 34

34:1 Y Jehová dijo a Moisés: Alísate dos tablas de piedra como las primeras, y escribiré sobre esas tablas las palabras que estaban en las tablas primeras que quebraste.
34:2 Prepárate, pues, para mañana, y sube de mañana al monte de Sinaí, y preséntate ante mí sobre la cumbre del monte.
34:3 Y no suba hombre contigo, ni parezca alguno en todo el monte; ni ovejas ni bueyes pazcan delante del monte.


Moisés vuelve a la presencia de Dios, y Dios se revela delante de él (34:5 al 7).
34:5 Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová.
34:6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: ¡Jehová! ¡Jehová! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad;
34:7 que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera y cuarta generación.



¡Sí! Dios se proclama a sí mismo como fuerte, misericordioso y piadoso. Y esto no es síntoma de orgullo o soberbia, porque Dios no se mezcla NUNCA con el pecado. A veces nosotros decimos tonterías como por ejemplo: “No espera, no proclames eso…”, o “Proclamo que voy a ganar plata…”, o “No proclames que llueva…”, o “Proclama esto o no proclames aquello…”. Algunas de estas proclamaciones son puras supersticiones. Lo peor es que en muchas de estas proclamaciones “mágicas” con las que se pretenden obtener resultados instantáneos, ni lo tenemos en cuenta a Dios (aún cuando se lo nombre). Sin embargo lo que Dios proclama de sí mismo es totalmente distinto a mucho de lo que se oye por ahí. ¿Por qué?

Porque Dios proclama una VERDAD que tiene relación directa con su propia IDENTIDAD. Él no espera llegar a ser fuerte o misericordioso o perdonador. No es algo que Él desea que suceda ¡Él ya lo es!

Es una verdad absoluta y completa. Pero además, Dios cree totalmente lo que proclama.

¿Sabes qué es lo que sí tenemos que proclamar? La Palabra de Dios, las Bendiciones de Dios, las Promesas de Dios, los Mandamientos y Ordenes de Dios, las Verdades de Dios, los Juicios y Disciplinas de Dios. De tu boca tienen que salir palabras de fe.

Cualquier otra cosa que proclames o que escuches que otros proclaman, que no tenga nada que ver con la identidad y la verdad de Dios, es pura tontería. ¿Te queda más claro?

¿Cómo reacciona Moisés? (34:8-9, 28).
34:8 Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró.
34:9 Y dijo: Si ahora, Señor, he hallado gracia en tus ojos, vaya ahora el Señor en medio de nosotros; porque es un pueblo de dura cerviz; y perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y tómanos por tu heredad.
34:28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.


¿Cuándo fue la última vez que bajaste la cabeza hacia el piso (humillación) para adorar a Dios?

¿Cuándo fue la última vez que confesaste tus pecados y los pecados de tu familia o los pecados de la iglesia o de tu grupo para que Dios los perdone?

¿Confiesas específicamente tu pecado o el de tu familia con una verdadera actitud de arrepentimiento, o haces esa oración boba de “perdóname toooodo lo malo que hice”?

¿Por qué confiesas tus pecados? ¿Porque te duele haber pecado contra Dios y te sientes avergonzado por lo que hiciste, porque tienes miedo de que algo malo te suceda, o porque ya estás “muy acostumbrado” a hacerlo?

¿Cómo definirías tu comunión personal con Dios: Inconstante, a las apuradas, aburrida, motivada, disfrutando de la Palabra y la oración, desenganchado, muy metido con Él?

Tu vida diaria es el reflejo que todos podemos ver. ¿Cuánto tiempo pasas a solas con Dios en oración y adoración con su Palabra?

Si tienes dudas de esto fíjate lo que pasó con Moisés después de haber estado 40 días y 40 noches en comunión con el Señor (34:28 al 35). ¡Impresionante!
34:28 Y él estuvo allí con Jehová cuarenta días y cuarenta noches; no comió pan, ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras del pacto, los diez mandamientos.
34:29 Y aconteció que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, al descender del monte, no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios.
34:30 Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente; y tuvieron miedo de acercarse a él.
34:31 Entonces Moisés los llamó; y Aarón y todos los príncipes de la congregación volvieron a él, y Moisés les habló.
34:32 Después se acercaron todos los hijos de Israel, a los cuales mandó todo lo que Jehová le había dicho en el monte Sinaí.
34:33 Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.
34:34 Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado.
34:35 Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios.

Mira si un día te ven llegar con el rostro resplandeciente. Sin embargo, lo más común es ver rostros amargados, quejosos, malhumorados, ansiosos, nerviosos, tristes, enojados, pesimistas, envidiosos, demacrados, ojerosos (por trasnochar viendo T.V.), o deprimidos, que no reflejan una comunión fuerte, íntima, diaria y sin apuros, con Dios. Y todos nos damos cuenta de que hay algo que no anda bien. Piénsalo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Dios te ama, ¡Síguelo intentando!



A veces ocurre que sentimos que no somos dignos de Dios, que no somos dignos de su amor. Medimos nuestras acciones y llegamos a la conclusión que somos muy malos y desagradecidos y es allí al autoevaluarnos en donde entristecemos y pensamos que Dios no se merece a alguien como nosotros, que no estamos a la altura de ser sus hijos o que simplemente Dios ya se canso de nosotros y de nuestras continuas fallas.

¡Vaya!, pareciera que se te ha olvidado lo que significa el amor de Dios, pareciera que estas tratando con un dios humano y no con un Dios Sobrenatural. No puedes medir el amor que Dios te tiene en base a lo que haces o dejas de hacer, el amor de Dios hacia tu vida no varia en base a tus conceptos, juicios o críticas, su amor va más allá de tu pensamiento humano, su amor es Sobrenatural, es decir: sobre pasa lo natural.

Hoy Dios quiere recordarte algo que a pesar que lo sabes quizá en este momento de tristeza se te ha olvidado:

“Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.”

miércoles, 22 de mayo de 2013

40 años para una misión


Una de las historias más conocidas de la Biblia es la referente a Moisés, aquel israelita nacido en Egipto que al nacer fue salvado por su madre y hermana quienes evitaron que fuera asesinado como muchos niños de su edad. Aquel niño encontrado en una canasta que flotaba en el rio y adoptado por la hija de Faraón.

Ahora Moisés vive en el palacio egipcio sin embargo su sangre y descendencia clama por él. Siendo de aproximadamente cuarenta años vio como unos egipcios maltrataban a unos israelitas y fue tanta su furia que mientras defendía al israelita mato al soldado egipcio por lo que tuvo que huir para no ser acusado de asesinato y ser ejecutado en Egipto. “Oyendo Faraón acerca de este hecho, procuró matar a Moisés; pero Moisés huyó de delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián.” Éxodo 2:15 (Reina-Valera 1960).

Ahora un Moisés que había crecido en un palacio y había sido tratado como un príncipe se encuentra en una cruda realidad: El desierto. Allí encuentra a la que iba ser su familia, se casa con Séfora hija de Jetro, quien le da un hijo a quien llama Gerson.

Pasaron 40 años allí en Madián, en donde trabajo cómo un pastor de ovejas, en trabajos que en su vida en el palacio nunca había hecho, pero que sin embargo estaba forjando su carácter.

A veces Dios hace lo mismo con nosotros, nos lleva un tiempo al desierto en donde ha de forjar nuestro carácter y nuestra vida para que podamos ser útiles para una misión especifica.

Quizá muchos de los que hoy me leen han soñado en grande en la obra de Dios, quizá muchos quisieran hacer grandes cosas para el Señor y en este momento se encuentra en un desierto en donde lo único que encuentran es una anonimato tal que pareciera que nada de lo que soñaron se cumplirá en su vida.

El desierto puede hacernos pensar que no veremos más nada que solo arena, el desierto puede hacer que nuestros sueños desaparezcan o pueden afectar a nuestra fe si solo pensamos por lo que vemos y no por lo que no vemos.

Moisés paso allí 40 largos años, toda una generación para aquellos tiempos, sin embargo Dios tenía un plan maravilloso para Él. Y es que cuando Dios te ha elegido, te ha cuidado, te ha bendecido y te ha provisto siempre lo necesario, es porque Él no se ha olvidado de ti y aunque el tiempo pase debes tener la seguridad que el plan de Dios se llevará a cabo en tu vida.

Moisés nunca pensó que esos 40 años en el desierto pastoreando ovejas lo iban a convertir en el hombre indicado para la misión mas espectacular de la historia: Liderar la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud de Egipto.

La Biblia dice:

“Pasados cuarenta años, un ángel se le apareció en el desierto del monte Sinaí, en la llama de fuego de una zarza. Entonces Moisés, mirando, se maravilló de la visión; y acercándose para observar, vino a él la voz del Señor: Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Y Moisés, temblando, no se atrevía a mirar. Y le dijo el Señor: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa. Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto.”
Hechos 7:30-34 (Reina-Valera 1960)

Después de cuarenta años en el desierto pastoreando ovejas, a la probable edad de 80 años Dios llama a este hombre, a Moisés, un hombre maduro que dejo de ser impulsivo para convertirse en el hombre más manso sobre la faz de la tierra.

¿Tardo Dios en cumplir su propósito en Moisés?, de ninguna manera, y es que somos nosotros quienes medimos los tiempos en base al reloj, Dios lo hace en base a la preparación que tengamos para determinada misión. Para Moisés su tiempo de preparación fueron 40 años en el desierto, para nosotros, ¿Cuánto tiempo ha de ser?

Hoy quiero motivarte a creer en lo que Dios esta a punto de hacer en tu vida. Quizá en algún momento te has sentido abandonado en el desierto, quizá en ocasiones has pensado que ya no eres útil para Dios, sin embargo es posible que te encuentres en un tiempo de preparación en ese desierto en donde Dios hará de ti el hombre o la mujer que el necesita para determinada tarea.

No veas el desierto como algo malo, al contrario míralo como la escuela de preparación que necesitas para hacerte fuerte, para forjar un mejor carácter y sobre todo para fortalecer tu fe en lo que Dios hará en tu vida.

Nuestro Señor Jesús fue 40 días al desierto antes de comenzar su Ministerio. El desierto ayuda a sacar de nosotros aquello malo para que comprendamos que solo sacando lo mejor de nosotros podemos ser utilices para la misión que Dios tiene preparada para cada uno de nosotros.

Hoy Dios te dice directamente a ti:

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.”
Oseas 2:14 (Reina-Valera 1960)

Dios no se olvida de ti, Él ha de cumplir su plan en tu vida y llegado el momento tu estarás preparado para la misión que Él te ha de encomendar.

¡Adelante! ¡No dudes de los planes de Dios hacia tu vida!